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Ahorrar energía en el lugar de trabajo por Adratek

/COMUNICAE/

Un ahorro energético no implica una reducción en el confort. Es preciso tener presente que no se obtendrá un mejor servicio solo por el hecho de consumir más energía. El consumo y el confort deben encontrarse en proporciones adecuadas para tener un grado óptimo de eficiencia. Un edificio es eficiente desde el punto de vista energético si en él se utilizan correctamente los sistemas de iluminación, los equipos eléctricos de la oficina y el sistema de climatización


Actualmente existen sistemas inteligentes que consiguen optimizar el consumo energético mejorando la sensación de confort, como pueden ser los sensores de presencia, lumínicos, térmicos, etc.

No es preciso realizar un gasto económico considerable para lograr ahorro energético ya que las mejores soluciones energeticas y medidas de ahorro son aquellas con un gasto cero. Se trata de cambiar de hábitos y acostumbrarse por ejemplo a apagar la luz cuando no se esté utilizando, no tener las ventanas abiertas en invierno demasiado tiempo. La renovación de aire de cualquier local u oficina suele ser total en un periodo de 10 minutos con todas sus ventanas y puertas abiertas, lo cual evita que salga el calor de la habitación, al igual que en verano se debe evitarse la entrada de calor durante el día y ventilar lo máximo posible desde la caída del sol, en lugar de encender el aire acondicionado por costumbre. Lo único complicado a la hora de poner en marcha estas medidas, suele ser simplemente llegar a concienciar a las personas. No son pocos quienes acostumbran a ponerse camisetas de manga corta en los espacios cerrados en invierno y a encender la calefacción, algo que carece totalmente de lógica.

A la hora de evitar pérdidas en climatización a través de las ventanas las persianas son un elemento que se debe también utilizar para evitar la entrada de frío en invierno, cuando el sol se ha escondido, sobre todo si el edificio está orientado hacia el norte. Cuando la orientación es sur resulta importante aprovechar el calor del sol y ahorrar energía. Contar con doble cristal o doble ventana reduce a la mitad la perdida de calor respecto a los cerramientos de cristal sencillo, a la vez que disminuye bastante la posible formación de escarcha, las corrientes de aire o la condensación de agua.

Las ventanas con una carpintería de rotura de puente térmico consisten en materiales aislantes entre la parte interna y externa del marco que evitan la transmisión de calor. Esto influye a la hora de que su conductividad térmica sea inferior a la de las ventanas de hierro o aluminio.

Durante el periodo de verano se puede reducir el calor apagando todos aquellos aparatos eléctricos que no se utilicen, como son los ordenadores, impresoras, fotocopiadoras, etc. Ahorran su consumo propio del aparato y evitan el calor que producen al estar encendidos, lo cual tendrá una relación directa con un menor consumo en climatización.

Otro punto muy importante a tener en cuenta es la iluminación de bajo consumo que aporta muchas ventajas. Las lámparas convencionales incandescentes solo transforman el 5% de la energía consumida en iluminación útil, por ello, están prácticamente eliminadas del mercado salvo casos especiales. Son más baratas que las de bajo consumo, pero solo durarán 1.000 horas. Las halógenas cuentan con numerosas ventajas; su rendimiento es un 10% superior a las anteriores, se pueden utilizar unas 3.000 horas y su calidad de luz es bastante superior. El precio de las lámparas fluorescentes compactas, es decir las de bajo consumo, suelen tener un precio 8 veces superior pero su consumo es un 75% menor. Sin embargo, los tubos fluorescentes y las denominadas lámparas de bajo consumo a pesar de su precio inicial, su duración es 8 veces superior, consumen un 75% menos y generan una cuarta parte menos de calor.

Todas ellas, están siendo suplidas rápidamente por la iluminación LED que multiplican por tres la duración de una lámpara fluorescente, con un consumo hasta 4 veces inferior lo que está suponiendo desde hace unos años su implantación en todos los sistemas de iluminación.

Resumidamente, se puede concluir que la mejor forma de aumentar la eficiencia energética pueden ser pequeños gestos en los hábitos sin reducir el confort. Además, existen todo tipo de sistemas y materiales que pueden mejorar la eficiencia energética y que si se analiza su coste comparativamente con el coste del ciclo de vida del mismo LCC (life cycle cost) se encuentra que el ahorro energético de estos productos los hace altamente rentables.

Fuente Comunicae

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