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AleaSoft: Energía nuclear, cincuenta años en la base del mix eléctrico español

/COMUNICAE/

La energía nuclear en España cuenta ya con cinco décadas de historia y un acuerdo de apagón nuclear que le concede otra década y media más de vida. AleaSoft analiza el papel de las centrales nucleares en el mix de generación y en el mercado eléctrico en el pasado y el que se espera en el futuro


España es el 12.º país del mundo en número de reactores operativos con siete, compartiendo posición y número de reactores con Bélgica y Alemania. Durante los últimos cincuenta años, la energía nuclear, con sus defensores y sus detractores, ha estado en la base de la producción eléctrica en España. Los siete reactores operativos actualmente, junto con los tres en vías de desmantelación, han producido entre todos más de 1600 TWh de electricidad durante los últimos treinta años. Esto representa más de un 26% del total de la demanda eléctrica en España peninsular. Estas cantidades de energía producida son solamente comparables con la producción de las centrales térmicas de carbón que dominaban el mix energético en las últimas décadas del siglo pasado, o con la producción de los ciclos combinados de gas durante su breve época dorada entre los años 2005 y 2011.

La generación nuclear siempre ha estado entre las tecnologías con mayor cuota en el mix de generación de España peninsular. Hasta 2005, el carbón y la nuclear dominaban claramente la generación eléctrica y cubrían prácticamente a partes iguales más de la mitad del mix. A partir de 2006 ingresaron con fuerza los ciclos combinados de gas, que desplazaron al carbón y dejaron la participación nuclear en el segundo puesto. Pero a partir de 2011, con la reducción continuada de la demanda por la crisis económica y el incremento de la producción renovable, la producción nuclear recuperó el primer puesto que desde entonces se disputa con la eólica año a año.

Ahora, mientras el carbón y el gas van dejando paso a las renovables, la energía nuclear se mantiene presente en la base del mix cubriendo entre el 20% y el 25% de la demanda de España peninsular de manera prácticamente constante durante los últimos quince años.

La producción nuclear en España desde siempre se ha caracterizado por su regularidad. La generación nuclear es una producción base que prácticamente no se ve afectada por ninguna variable externa (ni demanda, ni meteorología, ni precio del CO2, etc.) solamente por sus propias paradas, ya sean programadas o fortuitas Esta característica, que claramente es una ventaja por su constancia como producción base y por la predictibilidad de la energía producida, ha sido también fuente de críticas por su poca flexibilidad para adaptarse a los cambios en la demanda.

Las centrales nucleares con una producción más constante son Almaraz y Trillo que operan a plena potencia prácticamente el 90% del tiempo. Además, el primer reactor de Almaraz ha sido recientemente clasificado como el más seguro y fiable de Europa por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO, por sus siglas en inglés). En el otro extremo está el reactor número dos de Vandellós que es el que experimenta más intermitencia en su producción (paradas programadas y no programadas) y que no llega al 80% del tiempo conectado a máxima potencia. Aun así, estos valores de rendimiento son inimaginables para cualquier otra tecnología del mix español.

La inflexibilidad de la producción de las centrales nucleares no es una característica inherente de la tecnología nuclear. En Francia, los 58 reactores nucleares hacen seguimiento de carga durante el día adaptándose a la curva de demanda eléctrica en cada momento. Y también en España ha habido episodios donde la nuclear ha tenido que disminuir su potencia por falta de demanda. El Viernes Santo de 2013, Red Eléctrica de España (REE) mandó rebajar la potencia nuclear un 20% por la abundante producción eólica e hidráulica que había en ese momento, combinada con demanda más baja durante la Semana Santa.

La energía nuclear y el precio del mercado eléctrico
La energía nuclear se oferta a precio cero en el mercado mayorista de electricidad. Esta estrategia de ofertas se debe a la poca flexibilidad de las centrales y los costes asociados a los cambios de potencia, las paradas y los arranques. Muchas veces se confunde el hecho de que la nuclear oferte su energía a precio muy barato con que sus costes sean muy bajos, por estar ya amortizadas. Esta es una conclusión errónea. Si bien todas las centrales nucleares en España tienen más de treinta años, las inversiones posteriores recurrentes en mejoras de seguridad y rendimiento han sido muy importantes.

A partir de un estudio realizado por Aleasoft, se estima que los costes actuales de producción de la nuclear en España se sitúan entre los 40 €/MWh y los 50 €/MWh, entre cotes variables, que incluyen el combustible entre 4 y 5€/MWh), 0,5 €/MWh de peaje de REE y tasas sobre los residuos; y los costes fijos (entre 20 y 25 €/MWh) de personal, mantenimiento y explotación; más el impuesto del 7% a la generación. Es por ello que, aún ofertando su energía a precio cero, con un precio del mercado inferior a sus costes de producción, la producción nuclear entraría en perdidas. También hay que tener en cuenta que una central con más paradas no programdas aumentará sus costes fijos pues los puede repetir entre menos MWh producidos, además de los gastos adicionales que suponen las paradas y las reparaciones.

La energía nuclear y el cambio climático
La generación de electricidad a partir de la energía nuclear se rige por un principio conceptualmente simple: aprovechar la energía liberada durante la fisión de los núcleos de los átomos de uranio para calentar el agua que inunda el reactor para que accione una turbina que genere electricidad. Este proceso tiene dos cualidades que la hacen interesante de cara a la lucha contra el cambio climático: por un lado, los residuos que se generan están controlados y no se liberan a la atmosfera ni al entorno, y, por otro lado, no genera emisiones de gases de efecto invernadero como el CO2.

Si bien la energía nuclear se tiene en cuenta en los planes de muchos gobiernos y grupos de expertos como herramienta para la lucha contra el calentamiento global, no tiene tan buena reputación entre muchos grupos ecologistas. Estos lobbies esgrimen en contra de la energía nuclear problemas como la extremadamente larga duración de la actividad radiactiva de los residuos, las nefastas consecuencias en caso de un accidente y los elevados costes de construcción, mantenimiento y desmantelación de las centrales.

El apagón nuclear español
El futuro de la energía nuclear en España está bastante bien definido en estos momentos y el apagón nuclear tiene una fecha límite muy clara: 2035. Las empresas propietarias de las centrales nucleares en España han pactado un calendario de cierre con la Empresa Nacional de Residuos Nucleares (Enresa). Que el cierre de las centrales nucleares se haya acordado entre todas las partes y se planifique con suficiente antelación es, sin duda, una buena noticia para el mercado eléctrico, que necesita estabilidad, planificación y cambios progresivos. La producción base y estable de la nuclear deberá ir reemplazándose por renovables con el respaldo del gas, y esa transición se debe hacer de forma progresiva para no provocar sobresaltos en el mercado y el precio.

Según el calendario acordado, la central de Almaraz con sus dos reactores será la primera en cerrar en 2028. La seguirán, por este orden, Ascó, Cofrentes y Vandellós. Y la última será la de Trillo en 2035. De cumplirse este calendario, la energía nuclear habrá estado presente en el mix eléctrico durante casi setenta años desde que en 1968 se puso en marcha la central José Cabrera, más conocida como la central de Zorita.

Accidentes
Un repaso de las nucleares en España no estaría completo si no se comentara alguno de los problemas más graves que han sufrido las centrales en la Península Ibérica. El accidente nuclear más grave en la historia de España se produjo en el reactor número uno de la central de Vandellós. El 19 de octubre de 1989, un incendio en las instalaciones afectó gravemente la seguridad del reactor y fue declarado como incidente de nivel 3 en la escala internacional INES, sin fuga de material radioactivo al exterior. La rehabilitación y las mejoras de la seguridad resultaban tan costosas que se optó por su cierre definitivo.

Para más información, dirigirse al siguiente enlace: https://aleasoft.com/es/energia-nuclear-cincuenta-anos-base-mix-electrico-espanol/

Fuente Comunicae

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